El Gobierno central ha aprobado recientemente (con improvisación, prisas y sin consenso) dos nuevas medidas de recorte del gasto farmacéutico que hieren de gravedad a las farmacias y nos obligan a tomar medidas indeseables. Queda patente una vez más que desprecian la importante labor sanitaria que venimos realizando. No sólo los consejos al paciente con los que acompañamos la dispensación, sino también nuestra participación en diversos programas de prevención de la salud y de detección precoz de patologías graves que tanto benefician al ciudadano.
El Gobierno nos desprecia y desprecia a los pacientes. No sólo no reconoce estos servicios, sino que además ha ido mermando nuestros recursos (20% de margen en diez años) hasta ponernos en la situación de tener que renunciar a su prestación. Nos parece tremendamente injusto. Creemos que el ciudadano no se lo merece. No sólo recortan pensiones y otras prestaciones sociales, sino que además deterioran la calidad de servicios tan básicos como el sanitario.
Somos conscientes de la situación económica que vivimos. Entendemos que todos nos hemos de esforzar para superarla. Pero creemos que este esfuerzo debe repartirse de manera proporcional y equilibrada, en lugar de hacer que recaiga sobre los más débiles. Para compensar estos recortes inasumibles las farmacias se ven obligadas a reducir horarios de atención al público, guardias (con las que perdemos 229 euros por noche) y un puesto de trabajo por farmacia, en promedio (en conjunto será como si cerrara una gran empresa). Tal vez así logremos subsistir. Pero, ¿y el ciudadano? Se impone un pacto por la sanidad.
M. Ángel Tovar, Barcelona
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