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FEFAC recuerda el papel de la farmacia ante el cansancio y el estrés posvacacional

8 set., 2026 | Actualitat, Notes de premsa, Empresarials, FEFAC, AFB, AFET, AFELL, AGFE, Professió, Sanitària

Los farmacéuticos pueden orientar sobre descanso, alimentación, hidratación y autocuidado, además de detectar cuándo es necesario consultar con otros profesionales sanitarios

Barcelona. 08/09/2026. Con el final del verano y la vuelta al trabajo, los estudios y las rutinas habituales, muchas personas necesitan unos días para recuperar sus horarios y hábitos cotidianos. Cansancio, alteraciones del sueño, falta de concentración, cambios en el estado de ánimo o sensación de estrés son algunas de las molestias que pueden aparecer durante este periodo, conocido habitualmente como síndrome posvacacional.

Aunque estas sensaciones suelen ser transitorias y desaparecen a medida que se recupera la rutina, la farmacia puede convertirse en un punto de apoyo para afrontar esta etapa, gracias a la accesibilidad de los profesionales farmacéuticos y a su papel en la promoción de hábitos saludables y el uso adecuado de productos de autocuidado.

“La vuelta a la rutina no debería implicar recuperar todos los hábitos de golpe. Es importante hacerlo progresivamente, prestando atención al descanso, la alimentación, la actividad física y también a las señales que nos envía nuestro organismo”, señala la farmacéutica Carme Rigall, presidenta de FEFAC.

La farmacia es un establecimiento sanitario cercano y accesible al que la población puede acudir para resolver dudas relacionadas con el autocuidado y recibir orientación profesional. “El farmacéutico puede ayudar a valorar qué medidas pueden ser adecuadas en cada caso y detectar aquellas situaciones en las que es necesario consultar con un médico u otro profesional sanitario”, añade Rigall.

En este sentido, el farmacéutico puede orientar sobre higiene del sueño y productos destinados a favorecer el descanso, así como sobre complementos alimenticios y otros productos relacionados con la alimentación y la práctica deportiva. “No se trata de recurrir de forma indiscriminada a vitaminas o complementos para combatir el cansancio, sino de valorar primero las necesidades de cada persona. Una alimentación equilibrada debe ser la base y, cuando exista una necesidad concreta, el farmacéutico puede asesorar sobre las opciones disponibles y su uso adecuado”, explica Rigall.

La vuelta a la actividad física después de las vacaciones es también un momento en el que la farmacia puede ofrecer consejo sobre productos y cuidados relacionados con el deporte, como protección solar, cuidado muscular, rozaduras o ampollas, así como sobre el material necesario para pequeños incidentes.

El consejo farmacéutico puede extenderse asimismo al cuidado de la piel, sobre todo ante los cambios de temperatura propios del inicio del otoño. En adultos y niños con piel sensible o patologías como la dermatitis atópica, la bajada de las temperaturas, el estrés o los cambios de rutina pueden favorecer la aparición o el empeoramiento de determinados síntomas. El farmacéutico puede recomendar productos de higiene, hidratación y cuidado que se adapten a las características de cada persona, teniendo en cuenta factores como la edad, el tipo de piel y las necesidades específicas derivadas de una patología.

La vuelta a la rutina es, además, una buena oportunidad para revisar el botiquín doméstico. Comprobar las fechas de caducidad, revisar las condiciones de conservación y asegurarse de disponer de elementos básicos —como un termómetro, material para pequeñas heridas, suero fisiológico, antisépticos y apósitos— permite afrontar mejor pequeñas incidencias. El farmacéutico puede ayudar a revisar los medicamentos habituales y resolver dudas sobre su correcta utilización y conservación.

Por otro lado, las farmacias que disponen de servicios profesionales de salud pueden contribuir a retomar determinados controles que se hayan dejado de lado durante las vacaciones. Según los servicios disponibles en cada establecimiento, estos pueden incluir la medición de parámetros como la presión arterial, la glucemia, el colesterol, el peso y el índice de masa corporal, así como la valoración del riesgo cardiovascular o el seguimiento de algunos tratamientos. También pueden ofrecer servicios relacionados con la cesación tabáquica, la revisión del uso de los medicamentos, la adherencia a los tratamientos o la prevención y promoción de hábitos saludables. La vuelta a la rutina puede ser un buen momento para recuperar estos controles y, cuando sea necesario, recibir orientación sobre la conveniencia de acudir al médico u otro profesional sanitario.

Consejos del farmacéutico para una vuelta a la rutina saludable

  1. Recupera tus horarios de sueño
    Recuperar progresivamente horarios regulares y evitar pantallas antes de dormir.
    El farmacéutico puede orientar sobre medidas de higiene del sueño y, cuando proceda, sobre productos como la melatonina.
  2. Vuelve a una alimentación equilibrada
    Recuperar una alimentación variada, sin compensaciones ni dietas extremas.
    El farmacéutico puede ayudar a valorar si existe alguna necesidad de suplementación.
  3. No olvides hidratarte
    Llevar una botella de agua y beber regularmente.El farmacéutico puede recomendar soluciones de rehidratación oral a personas que hacen deporte o están expuestas al calor y aconsejar cuándo son necesarias.
  4. Muévete cada día
    Evitar muchas horas seguidas sentado y recuperar progresivamente la actividad física.
    El farmacéutico puede ayudar con problemas derivados, como rozaduras, ampollas, protección solar, cuidado muscular o material de primeros auxilios.
  5. Organiza tu tiempo
    Planificar, hacer descansos y mantener momentos de desconexión.
    El farmacéutico puede ayudar a ver si el cansancio o el estrés pueden requerir algo más que autocuidado y orientar sobre cuándo consultar con un profesional sanitario.
  6. Cuida tus ojos y limita la fatiga visual
    Descansos frecuentes, buena iluminación y distancia adecuada frente a pantallas.
    El farmacéutico puede orientar sobre lágrimas artificiales si existe sequedad ocular y, sobre todo, detectar síntomas que aconsejen acudir al oftalmólogo.
  7. Cuida tu piel
    Establecer rutinas de cuidado, sobre todo en casos de personas con dermatitis atópica, ya que la bajada de las temperaturas, la vuelta a la rutina y el estrés agravan síntomas.El farmacéutico puede aconsejar que productos se adaptan mejor a las necesidades de cada paciente, en función de su tipo de piel y su edad, así como la patología.
  8. Pon a punto tu botiquín
    Revisar caducidades, conservación y qué productos tenemos realmente en casa.
    El farmacéutico puede ayudar a comprobar que disponemos de un botiquín básico: termómetro, material para pequeñas heridas, suero fisiológico, antiséptico, tiritas/apósitos, etc., y revisar los medicamentos habituales.
  9. Retoma tus revisiones de salud
    La vuelta a la rutina es un buen momento para recuperar citas pendientes.
    Desde la farmacia se pueden revisar parámetros que puedan controlarse cuando el servicio esté disponible y recordar las visitas correspondientes a otros profesionales.
  10. Prepárate para la temporada de resfriados
    Recordar realizar una buena higiene de manos, ventilación y evitar compartir objetos personales.
    El farmacéutico puede orientar sobre lavados nasales con solución salina, higiene de manos, termómetros, productos para aliviar determinados síntomas y, sobre todo, explicar cuándo un síntoma puede tratarse desde el autocuidado y cuándo derivar al médico.
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